A pasos agigantados junio 25, 2010
Posted by Thadeus in Adulto, Cosas de la vida, Estres, Felicidad, Pláticas con la Jefa, Trabajo, Tremebundo susto.2 comments
Hoy terminé mi quincena como EGOlogo. Fue algo dificil por que fue la primera vez que tuve el departamento solo para mi. Antes la responsabilidad era compartida, y por ser el newbie pues no tenía mucho de que preocuparme. Los errores y las correcciones estaban a cargo de los Químicos más experimentados.
Luego llegaron las vacaciones de Almaluz y la oportunidad de estar con nadie más que con mi conciencia y mi celular. Sin que nadie me moleste y me diga como hacer las cosas. La rutina era a mi ritmo y me felicito a mi mismo por haber optimizado el tiempo del uroanálisis. Una hoja de olivo al día.
En el proceso me hice de más amigos: Danny, Sandra, Silvia “Papitas” 8, Mario y Miska. Ya me siento como parte de el equipo.
Tengo rivalidad con Chela por ser irreverente y un poco sabelotodo. Siento que no le caigo bien, pero es algo que me tiene sin cuidado. Siempre hay alguien a donde quiera que vaya que no me cae pero para nada. Pero esa es una historia que contaré después.
El punto es que ya soy el Químico, y no el lepecillo ese que está en la mañana.
Gracias a mi arduo trabajo y mi sello personal me he ganado la confianza de casi todos mis compañeros del laboratorio y sobretodo el de la Jefa. Como se dice coloquialmente: estoy como pez en el agua.
Llegó el martes de esta semana y la Jefa me dijo que ya era hora de dejar atrás la calumnia, chisme y la difamación y era hora de que Thad diera el siguiente paso a ser un excelente Químico (por que aun no lo soy). El domingo tengo mi primer guardia de 24 hrs. Y lejos de la paga, es un paso muy importante dentro de mi corto trayecto en mi vida laboral. La prueba de alto rendimiento, un día completo de trabajo.
Claro que jubilosamente acepté la encomienda de mi Jefa.
Todo mundo me felicitó y me dijo que entré al lab con el pie derecho y que suertudo Bla, bla, bla. La verdad me sentí un poco abrumado al principio por la oportunidad. Me preparaba psicológicamente para la guardia del domingo y hoy en la mañana la Jefa me da otra noticia.
“Thad, Toño va a salir de vacaciones el lunes…”
“Ajap…” le dije yo.
“Y pues el lunes ya no va a quedarse en la mañana, si no que vendría por el en la noche”
O.O
La guardia de la noche. No voy a negar que en el momento tuve miendo de aceptar. Que de todos modos no era una petición, fue una órden. Me tragué el nudo en la garganta y le dije a la Jefa que si, como no, con mucho gusto.
El turno de la noche es conocido como el “New York, New York” del lab, cause if I can make it there, I’ll make it everywhere.
Oly, la muchacha de la limpieza me dijo que tengo un ángelote por que estoy avanzando demasiado rápido en el lab. Soy suplente y tengo guardias importantes a casi 5 meses de haber entrado al ISSSTE, y eso es muy poco tiempo.
Tanto así que no puedo asimilar bien las cosas y no tengo la oportunidad de “practicar” y cometer mis errorcillos.
La Jefa me dio unas palabras de aliento al ver que se em fueron los colores del rostro.
“No te preocupes Thadeus, todo va a salir bien. Cualquier cosa me marca a mi celular” bueno, al menos podía llamar a alguien cuando entre en pánico.
Estoy asustadillo, pero más feliz por la responsabilidad y el reconocimiento. Ahora si querido Thad, agarrate los calzones que ya no vas a estar en Kansas…
Anecdotario de la semana marzo 21, 2010
Posted by Thadeus in Amor, Cosas de la vida, Es Enano mi amor!, Estres, Felicidad, Gracias de nada, Party, Picasso, Practicantes, Thad is Psycho!, Trabajo, Tremebundo susto.3 comments
Casa: Picasso, está en el proceso de adiestramiento para ser un perro obediente. Enano y yo lo llevamos en la mañana del domingo y hoy fue su segunda clase. Desde la semana pasada aprendió a sentarse. No fue tan difícil como creiamos. El problema es que lo entrenamos con el método de conducta positiva. O sea que no le gritamos pegamos ni usamos cadenas de castigo. Más bien lo premiamos cada vez que hace algo que nosotros nos agrada. Entonces mi perro (nuestro perro XD) sabe que cada vez que se sienta le damos de comer y se la pasa sentado en la cocina. Es tan gracioso por que intenta chantajearnos al saber que nos emocionamos cada vez que lo hace. Hoy practicamos el “Picasso, sientate” y estamos trabajando en cuanto tiempo permanece sentado y atento a nosotros.
No lo hace mal, pero se distrae un poco y comienza a desesperarse después de 40 minutos de clase.
Los instructores ya le llaman “Tremendo” y eso que nomás hemos tenido dos días de curso.
Amor: El viernes fue el segundo baile de graduación de Enano. Si, yo pensé lo mismo cuando me dijo. Pero lo que pasa es que como en su generación son muchos hubo varios comités progrduación. él como es muy popular hoy en día estuvo en dos comités, por lo cual fueron dos bailes.
Estuvo de lujo. El salón perfecto, la convivencia con los amigos también muy chida. El licenciadito andaba desatado, con decir que hasta al escenario se subió y andaba bailando la canción de Everybody de los Backstreet boys. JEEZ!
Pero fue cool, el muchacho andaba más contento que niño pobre en Disneyland.
Nada más que no se le haga costumbre eso de festejar varias veces la misma ocación, por que yo nomás necesito una boda.
Pero sabes que te amo chaparro!
Trabajo: Aquí es donde la marrana torció el rabo.
Pues mi tragedia griega quejumbrosa (que no pretendo competir con Pandora, de ninguna manera) es la de siempre. Beto esto o Beto aquello. El viernes iba descidido a decirle (más bien a quejarme) con la Jefa del pobre y casi nulo desempeño de mi practicante. Pues resulta que la Jefa estaba en junta, y entré a trabajar el viernes temprano. Pues ni modo.
Esa misma tarde, yo con la resignación de que Beto fuera una prueba más en éste libro de Job pero en región 4, que sucede lo que tanto había temido Rubén.
Primero mi diabetico practicante me informó que no se entía bien.
Y yo le dije que como carajos se iba a sentir bien con 300 de glucosa en sangre (para la población, el valor máximo normal de glucosa es de 110. Asi que ya se imaginaran)
Luego me dijo que ya no se sentía mal, ya era un simple mareo. Yo me dije a mi mismo “quitale carga de trabajo e informa a un adulto”
Informé a Rubén del malestar de Beto y lo mandó a urgencias. Yo pensé que ya no iba a querer trabajar. O bueno, al menos las personas normales no masoquistas inconcientes asi lo piensan. Regresa el muy jubiloso de urgencias diciendo que tiene la presión alta. Como si me hubiera dicho algo sin importancia. Su cara roja me alerto. Le dije que se tomara un momento, que fuera a tomar agua y descanzar. Por supuesto que no me hizo caso y fue cuando sucedieron las cosas.
Antes de seguir, me gustaría comentar un poco de antecedentes.
Yo había comido antes de la 1 de la tarde, por lo que a las 4 y media estaba dandome hambre.
Beto, por salir temprano al ISSSTE y empezar el turno media hora antes se olvidó de su medicamento para la deabetes y múltiples males que padece . (o_O)
El viernes casi se duplicó la carga máxima del laboratorio de urgencias. Parecía que todo mundo se iba a operar el fin de semana y pidieron preoperatorios. Hubo 1 atropellado y dos choques. Un señor con problemas de metabolismo (gordo) entró en infarto mientras esperaba resultados en la recepción. Gravedad sobre gravedad. Para dos chicharos y un Beto (u_u) fue un desorden mortal. El caos es un juego de Hasbro© en comparación a lo que sucedió esa tarde.
Beto en modo zombie me estaba aauxiliando con los reactivos y en una de esas le digo: Beto, los reactivos. El muchacho me dijo voy y 5 segundos más tarde escuché un golpe.
Shiet. El practicante se había desmayado. ¡Los reactivos! ¡El practicante!
Rubén ayudo a reanimar a Beto mientras yo salvaba el poco material que no se hecho a perder. La chica de recepción llamó a urgencias que vinieran por Beto.
Mi pánico se fue cuando Beto volvió en si. Pinch* susto que me metí.
Niveles de estrés en rango rojo. Llegó un paramédico y volvimos al trabajo. 10 minutos después Beto volvió al lab.
“Ya estoy bien. No pasa nada” (O.O) “¿Cómo que no pasa nada?” le dije, uno no se desmaya nomás por bonito. Por que si eso fuera, uno no despertaría jamás. Pero bueno, me dijeron que no presionara al muchacho.
Lo mandé de nuevo por los reactivos y en 3 segundos escuché de nuevo a Beto azotar como costal de cemento contra el aparato de químicas (que es más grande que un sillón de tres plazas) y luego caer al suelo.
Esa fue la gota que colmó el vaso. Marcaron a urgencias que volvieran por él. Y ésta vez ya no volvería al lab.
Rubén me dijo que fuera a urgencias a despachar a Beto y a dar indicaciones a sus padres.
Yo llegué asustado y enojado. Más asustado que enojado, no vayan a pensar mal de mi.
Su mamá estaba ahí con él y le pregunté a la Dra. Castillo que si como seguía el inutil. Me dijo que lo habían estrabilizado blah blah blah, que su diabetes blah blah blah, presión alta blah blah blah. Como no estaba en peligro de muerte y su madre ya se había hecho cargo le dije que no iba a entrar al laboratorio si no me dice la Jefa que debe continuar con nosotros. Rubén iba a hablar con ella en la mañana y decidirían si regresa o no. Pero yo así no lo iba a dejar entrar.
Yo creo le volvió a dar algo cuando le dije eso, por que su mamá me dijo que quién era yo para decir eso y le dije: Soy SU (de él) jefe inmediato. Y no puedo perder el tiempo de mis pacientes con un elemento como Beto. Si está enfermo debe tomar su medicamento, por que es irresponsable de su parte que nos haga pasar por esto.
Beto dijo que estaba de acuerdo y le dije adiós.
Ya cuando se acabo mi turno Rubén me dijo que él siempre había temido que a Beto le diera la “chiripiorca” en en la jerga mexicana significa cuando una persona tiene un ataque o un tic nervioso o cuando algo o alguien deja de comportarse normalmente.
Le dije que no me gustaba que Beto estuviera con nosotros, por que siento que nos limita y nos quita el tiempo. Es como una mamá haciendo comida para 20 personas y cuidar al niño en la cocina. No, no se puede. Eso sería irresponsable de nuestra parte.
Y pues esas fueron las cosas más relevantes de la semana. Ya mañana comienza la otra y veremos que pasa. Se despide el Químico Thadeus, rechazado para el papel de Job en el musical de Broadway, campeón regional de Caballo dorado descalzo. Creo que dejaré mis calses de Pilates para hacer Yoga… necesito meditación
Beto, el nuevo / Thadeus, volviendose loco marzo 17, 2010
Posted by Thadeus in Estres, Practicantes, Thad is Psycho!, Trabajo, Tremebundo susto.8 comments
Después de múltiples cartas de amenaza de por que no escribía más, que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público es muy aburrida y cosas similares, cuentaré mi anecdotario de la semana pasada.
El lunes llegó un muchacho a quien había visto en la escuela. El típico regordete blanco, rubio, serio, ñoño con lentes y vocecilla molesta. Beto, así lo presentó Rubén. Y para pronto pensé: competencia. Se encendió la alerta y el “bitchest lab boy” entró en accíón. A Beto lo conocía de vista por ser compañero de un wey con el que salí hace años en la escuela. El punto es que por la apariencia pensé que era buenillo además de nerdo. Volvería a ser el cooler loser :/ pero oh que equivocado estaba.
Después de llegar con una sonrisa hipócrita, saludar y presentarme viendo como se desenvolvía el muchacho (que es un año mayor que yo, cabe recalcar)
Pues Beto es conocido por mucha gente ahí en el ISSSTE, por que había practicado meses atrás, antes de irse a buscar trabajo a otro lado. Pues llegó el momento de ir a tomar muestra. Yo caminando como jefe que soy siempre iba (voy) adelante de él. Sin perder la simpatía y la atención ese lunes, pero adelante.
Pues resulta que Beto batalló horrores al momento de tomar muestra (por que sacar sangre se escucha muy fuerte) y tuve que ayudarlo. Grado de dificultad 7, brazo gordo, vena palpable. Bueno, tal vez se puso nervioso. Se acabó el lunes descubriendo que había dejado la maestría en biotecnología por problemas con la autoridad y con los administrativos.
Martes: Rubén me nombra supervisor (jefe en mi colmena) de Beto. Que aprenda las cosas de urgencias y a tomar muestra. Encantadamente dije que si, cool. Beto iba a trabajar y yo a descanzar. Pero que equivocado estaba. Beto seguía sin dar un solo tubo de sangre y para colmo ponchó una vena de paciente delicado. Claro que como jefe entré en pánico pero lo resolví en un instante. Fui a la unidad de enfermeras por algodón, cinta micropore y unas gasas. Le paré la hemorragía al paciente que estaba histérico por que Beto no hacía nada. Detendia la hemorragía, tomé la muestra del otro brazo, nada difícil. Fue cuando pensé dos cosas: Beto no era competencía para mi y que era un imbécil. De esos ñoños que saben mucho pero no saben hacer nada. Me sentí aliviado por un lado, pero presionado por otro. Me olvidaba de mis margaritas a las 6 de la tarde (modo para decir no voy a hacer nada en horario de trabajo)
La cereza del pastel fue cuando Beto se equivoco en tipificado sanguíneo en los preoperatorios de una cesaria. Yo todo orgulloso de mi primer día a cargo y ese retrasado lo hecho a perder. Yo atendía a todos los pacientes y cuando veo que una paciente feliz regresó a decirme: oiga, yo no soy O positivo, soy B.
Shiet. Puse cara de susto y le dije que me permitiera un segundito, que esa prueba no la había hecho yo, pero resolvería el problema en un segundo.
BEEEEEEEEEEETOOOOOOOOOOOOOOOOO! fue lo que se escucho en cuanto dejé la recepción. Mi cara roja y llena de coraje lo asustó. Casi que le grito que le iba a cortar la cabeza pero Rubén intercedió.
R: Qué pasó Thad?
T: Beto se equivocó en una tipificación sanguínea
R:Qué pasó Beto? Estas seguro Thadeus?
B: no se
T: Claro que si. La señora fue la que dijo que ella no es ese tipo de sangre.
A Rubén se le fue el color de la cara. Tomé la muestra para hematología de la señora y realicé el tipificado por duplicado.
B positivo, B positivo. Pinc*e Beto…
Cambié los resultados y le imprimí de nuevo los preoperatorios. Disculpandome millones de veces y pareció que a la señora y a su esposo no les importó mucho. Halegué que fue culpa del nuevo practicante, por si llegaba alguna queja a la Dirección.
Rubén ya había “reprendido” a Beto (que sólo le dio un sermón) quién sólo dijo adiós y se fue. Me quedé con el coraje atravezado. Rubén confiaba en Beto y me dijo que no lo dejaramos solo.

"Off with her head" shouts the Queen
Miercolés: después de un día tras de Beto, en el menor descuido y sin saber por que, antes de las 7 (su hora de salida) contaminó reactivos y a volverlos a hacer. Rubén recibe un llamado de Cirugía para pedirle de la manera más atenta que no mande a Beto jamás en esta vida.
Jueves: continua sin sacar sangre y sin saber que roio con su vida. Me entero que es diabético y siempre trae el azúcar alto, por lo cual entra en periodos de ansiedad y desesperación. Me dije a mi mismo: no es esto posible.
Yo me consagré como el “vampiro” (XD) del turno ya que Beto no se puede quedar solo en el lab pero tampoco puede salir a tomar muestra. 15 pacientes de al menos 2 tubos hacen el record. Muy cansado salí esa noche.
Viernes: ya alistandome para mi fin de semana largo (por que gracias a los Panistas el lunes fue inhábil) de nuevo a correr para todos lados a tomar muestra. Cirugía, medicina interna, cirugía, urgencias, urgencias…
Ese día además entregue mi aacta de titulación y hablé con la Jefa y me dijo que me preparara para las guardias de Semana Santa. Y yo:claro, hechemelas!
Cosa que sin albur emocionó a la Jefa. Pues ya estoy siendo considerado por ella para menesteres mayores ![]()
Beto se acabó los reactivos de los tiempos de coagulación y no dijo nada. Se despidió y cuando voy a hacer tres preoperatorios para acabar el turno, me doy cuenta que no hay reactivo. un BETOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOoooooooo! se escuchó por todo el laboratorio. Mi cara roja del coraje y los puños cerrados pusieron en alerta a el poco personal que quedaba.
“Le voy a cortar esa cabeza rosada que tiene” me dije en voz alta.
Me puse a preparar los reactivos después de beber casi un litro de agua para bajar un poco el coraje.
“Thadeus, tendremos que tener muy vigilado a Beto. Nos tiene el laboratorio hecho un caos” Caos… que eufemismo. ES un desmadre! pero sólo lo pensé. El status Red Queen se desactivó y puse mi sonrisa amable y servicial (White Queen mode XD)
“Claro Rubén. Pero me preocupa que Beto pueda llegar a ser un peligro a los pacientes ya para nosotros. Por supuesto que lo tendré (acento mandón y maligno en tendré) vigilado con los mil ojos. Pero considero que debemos dar aviso a Silvia (la Jefa) por si Beto se sale de control. Digo, por que no van a decir el rubiecito. Van a decir que el malo es el turno de la tarde”
Con un “ni lo mande Dios” de Rubén se terminó el turno. Cansado física y mentalmente fui a tirarme a los brazos de Enano y a quejarme de ese Beto. Nos fuimos a cenar sushi por el cumpleaños de nuestra amiga Paulina y así comenzó mi fin de semana largo.
Todo mundo me dijo que tener practicante era lo mejor por que la carga de trabajo disminuía y lo mejor del caso es que era gratis. Pues a mi me ha resultado un dolor de cabeza y a Rubén un gasto innecesario. No se por que la Jefa lo mando, pero pues se nota que el muchachito es de esos recomendados de no se quién carajos.

Los discípulos de Rubén un viernes por la tarde
Se despide Thadeus, rey rojo con practicantes, rey blanco con la política.
P.D: si, ya vi Alicia de Burton n_n
Cuervo de la tempestad febrero 27, 2010
Posted by Thadeus in Asi o mas chome, Trabajo, Tremebundo susto, Tristeza.2 comments
Ese fue el sobrenombre que le daban los hombres a Gandalf en El Señor de los Anillos. Por ser emisario de malas noticias y sus visitas siempre iban seguidas de algo malo.
Pues así es como me sentí ayer a las 5 de la tarde.
La semana pasada hubo dos muertes por infarto en la sala de urgencias. Desgraciadamente me tocó tratar a los pacientes, que luego de hacer los análisis correspondientes, ya no se encontraban en la cama de urencias. Ni en ninguna otra.
Uno se siente medio mal por esto. Pero pues también uno se pone a pensar y analisar lo ocurrido, no fue culpa mía y está claro que estabilizar a una mujer mayor, obesa, con antecedentes de diabetes mal cuidada, hipertensión y demás males, está un poco difícil.
Pues el día de ayer yo en mi turno de urencias recibí el llamado de medicina interna para ir a tomar muestra. Yo con la felicidad total y jovialidad llegué a recepción de MI. Cuarto 1, cama 1. Una paciente que ya tenía rato internada y era clienta del Lab. La estaba cuidando un interno nuevo, y pues estabamos ahí apretujados dos enfermeras, el interno, dos hijas de la señora, la señora y yo. Cuando se dijeron mil de cosas que síndrome urémico, bla, bla, bla, que la señora, el azúcar, que no se que. Total que ya cuando las enfermeras le estaban poniendo la mascarilla de oxígeno, me dieron oportunidad de tomar muestra. Casualmente estaba entre el monitor de ritmo cardíaco (la pantallita que hace PIP-PIP-PIP) y la señora. Preparo el vacutainer™, la torunda, pongo la ligadura y en eso suena PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII…
El corazón de la doña se había detenido.
Las enfermeras me aventaron para atras, llamaron a gritos al pobre interno y comenzó la resucitación. Yo y las hijas de la señora estabamos viendo todo, sin hacer nada. Ansiedad, temor, desesperación y baja de azúcar.
Después de unos cuantos intentos por reanimarla, la doña nos había dejado. Así, casualmente cuando yo estaba por tomar muestra.
Nos sacaron del cuarto y el llanto comenzó. Yo con mis traumas y fobia hacia la muerte, pues no me sentía muy bien que digamos. Nunca me había pasado eso.
Rubén notó que no me encontraba bien y el color se había ido de mi rostro. Le llamaron para contarle lo sucedido y me dijo que no pasaba nada. Mando a la muchacha de la recepción a comprarme un refresco y me dio un poco de tiempo libre.
Salí a tomarme el refresco y a calmarme un poco. Gracias a Dios Padre por que el Coca-Cola Company no se interesa por el bienestar de las personas y sus productos están saturados de sacaridos. Unos cuantos tragos de mi lata y me doy cuenta que el interno newbie se sentó enseguida de mi con cara de depresión.
“Ella era mi primera paciente” me dijo. No sabía que decir. Le di un gran trago al refresco.
El dr. en entrenamiento suspiró como muchacha de telenovela. Yo sentí que iba a llorar o algo así. Y ahí estoy yo, con mi corazón de pollo. Le ofrecí un trago de mi refresco y una sonrisa. Los dos habíamos tenido un mal día y necesitabamos ese apoyo de colegas, o al menos el azúcar de la coca.
“Ánimo” le dije y le di una palmada en el hombro. Tenía que regresar al Lab para acabar el trabajo. Él se quedó con mi refresco y me sentí en uno de esos comerciales cursis que salen en el cine que te aprietan el corazón y al final te dicen: COMPRAMEEEEEEE!
El trabajo y Enano borraron de mi mente la idea de pertenecer a una clase de reaper o ave de mal agüero. Pero la verdad, una de las experiencias más traumaticas que he vivido. Hasta ahora…
